Ella es un santuario
Ella esta cubierta de oro y de metal,
Sus cabellos son negros como la misma oscuridad,
Sus labios tallados con el más puro marfil,
Sus manos son cojines de plumas suaves y delicadas.
De su boca se escuchan canticos de sirenas,
De su nariz puntiaguda y alargada,
Se inhala maldad, la cual purificada,
Al exhalarse al exterior, se convierte en perfume de rosas.
Su cuerpo, Venus deliciosa,
Se recorre con intensidad en sus curvas prolongadas,
Puedo besar ese vientre hermoso y encantador,
Y avanzar por sus alargadas piernas,
Llegar hasta sus robustos senos,
Manantial exquisito,
Fuente rehabilitante,
Néctar de dioses.
Yo no puedo amada mía,
Más que ofrecerte mi vida en sacrificio,
Entregándotela a ti eternamente,
Dispuesto a satisfacer todos tus designios,
Y cuando te canses de esta saciada alma,
Cuando pidas que el infierno me reclame,
Cuando exijas que mi corazón deje de latir,
Y mis pensamientos se olviden de ti,
Entonces en ese momento mí querida diosa,
Arrastrarme fuera de tu voluminoso santuario,
Y arrojarme al inmenso vacio,
Para que los buitres del infierno puedan devorarme.
Pero te advierto, reina de mis fantasías,
Que en vida permanezca yo, jamás huiré de tu templo aun si tu me lo pides,
Por eso; criatura celestial, arrojarme del santuario con mi garganta cortada,
Y mis venas desangradas.
Pues tan solo muerto he de abandonarte,
Tan solo muerto he de olvidarte,
Tan solo muerto dejare de verte,
Tan solo muerto no recibirás ya más mis humildes ofrendas.
Esta Mal editada, lo siento.
ResponderEliminarOjala alguien que te ame tanto como lo haces tu, llegue a tu vida, aun cuando no se ya tu santuario, solo que este ahi con tigo, para crear algo entre los dos..
ResponderEliminarGracias por tu comentario.
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