
El día de hoy me desperté con un pensamiento constante en mi cabeza, que me hacia desesperar pues cada punzada sobre mi despertaba aun mayor interés por resolver el enigma que mi pensamiento me imponía. No conforme con la repetitiva insistencia de sus figuras sobre mi mente y del profundo monstruo torturador que en el habitaba, se volvía cada vez mas extenso en sus misterios sin develar. Lo que invadía mi mente no era nada mas que el profundo sentir de los hombres estúpidos que necesitados de atención, buscan llamarla con cuernos de oro propagando mentiras por el mundo, sabedores (aunque no del todo pues ellos mismos dudan y a la ves creen en sus propias palabras) que lo plasmado en sus discursos puede ser debatido y con toda facilidad lanzado a la basura por una persona que se especialice en la estructuración de teorías filosóficas. Desgraciadamente los hombres estúpidos conforman la mayor parte del territorio terrestre, obligando a los hombres de libre albedrio y de mente sana a huir a las profundidades del mar donde las verdades y las teorías sustentables jamás podrán ser reveladas, pues esto destruiría los cimientos ya de por si frágiles de la sociedad moderna. En base a esto, el estúpido formula y experimenta con la mente de su sequito sobre poblado, y elige las mentiras apropiadas en las que todos deberán creer y con toda facilidad aceptar.
Se les dice lo que han beber, que deben comer, de que manera hablar, que pensar, que observar, que descubrir, que indagar, que comentar, a quien elegir como representante de la mayor estupidez jamás antes vista, etc. Se les coloca una gran cadena que cubre sus cuerpos, esta es invisible, e intangible, pero su peso y su yugo se sienten tan real que hace cada vez más difícil el avance de carácter intelectual del hombre. Esa gente, vuelvo a llamarlos estúpidos pues pese a que existen palabras con un mayor grado cultural para denominarlos, siento yo que esas personas no son dignas de llamárseles de forma intelectual y burguesa a su terrible condición. Tiene esclavizado al mundo de una manera tan trágica y a la vez tan cómica digna de una obra del gran dramaturgo francés, su titulo seria, “2000 años de insensatez”, la cual tendría segunda parte, llamada, y “la cuenta sigue…”.
Yo, que naci atado a la enorme cadena, cuyos eslabones me oprimían desde el instante en que me formaba en el vientre de mi madre, me he declarado desde hace algunos años totalmente libre, alejándome de los tratados de insensatez que rigen este mundo, sumergiéndome en las ciencias oscuras y la filosofía prohibida de los pensadores malditos, envuelto en un exilio voluntario de la rigidez del gobierno monárquico, y de la burguesía moderna que no es mas que un absurdo acuerdo formalizado con los patrones establecidos para el funcionamiento del mundo actual.
Se que esto no cambiara de manera espontanea, pues este virus infecta a la mayoría de los seres humanos, y su vacuna a pesar de ser descubierta hace muchos siglos, no seria suficiente para alimentar a todos aquellos personajes virulentos, sin embargo mi lucha seguirá y no habrá vuelta atrás pues e decidido dar mi vida a este heroico aunque quizás inservible propósito. Mientras tanto la noche aflige, los cuervos cantan, los murciélagos vuelan, la luna recorre ya su camino nocturno y el reloj a hecho sonar doce veces sus campanas, mis pensamientos ya no son veloces y mi mente necesita descansar, mi cuerpo simplemente sigue esperando dormir.
Víctor Yudiel Carmona Castillo
aiii mamma!
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